BITÁCORA DE UN NÁUFRAGO INDIGNADO



Desde una isla casi desierta, un Robinson en el océano de la globalización. Atento/conectado/indignado veo pasar el mundo nada indiferente. Una verbena, un gran guiñol, un despropósito… Mas no puedo huir del sinsentido; estoy enganchado al destino de los demasiado humanos. Estoy condenado a pensar el mundo y verterlo en palabras y lanzarlo al mar en botellas de ceros y unos.



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domingo, 30 de diciembre de 2012

LAS BACTERIAS DEL CAMBIO



El Gobierno de Mariano Rajoy celebra su primer cumpleaños. Puede estar muy satisfecho de su primer ejercicio, pues este Mesías ha activado con celeridad una camuflada hoja de ruta que incluso su cómplice de régimen –Rubalcaba siempre ha olido al Maligno- había ya desvelado en los debates previos a las elecciones del 20N (el "programa oculto del PP"). Con ese norte los Mariano's boys, fieles herederos de aquellos otros célebres de Chicago, han aprestado un calculado ejercicio de desmontaje del Estado de Bienestar que tanto ha costado forjar desde la Transición. Todo bajo el imperativo de lo necesario e inevitable, azuzando el espantajo de la ruina total de tomar otro camino diferente... El año del fin del mundo el gobierno "constitucionalista" del PP ha ido desgranando un apocalipsis medido e inexorable que ha cercenado de facto primordiales derechos constitucionales, como la sanidad o la educación. Al mismo tiempo, protagonizada por sus prima donnas Wert y Gallardón, se han aplicado en una contrarreforma de derechos que ha unido a casi todos los ámbitos educativos y soliviantado incluso a sectores conservadores de la judicatura...


Fiel seguidor de los dictámenes de los bancos franco-alemanes, oficiados con disciplina prusiana por Merkel, el presidente del gobierno se presenta como la única alternativa "realista" y de "sentido común" (los leitmotivs habituales de la íberoderecha cuando nada tiene que argumentar). Para ello se ha asegurado la complicidad de la mayoría de ese coro mediático entre la caverna y el "ultracentro", pasando por el el "periodismo de intoxicación", al que se ha sumado una RTVE abducida de nuevo por el poder. Cuenta el ejecutivo, además, con una coyuntura política favorable, porque, a pesar del incuestionable desgaste de la marca de la gaviota, la rosa socialdemócrata se está marchitando (no logra conectar con un electorado que ha superado su campo de juego cómplice y posibilista). Con este eje gripadísimo, la izquierda no va a lograr articular una mayoría suficiente de gobierno, a menos a corto plazo... El Gobierno, así pues, respira tras varias elecciones que ellos han leído como miope legitimación (Galicia y Cataluña) y se afanarán en el venidero 2013 por profundizar en lo que ellos llaman "reformas" pero que la mayoría siente como hachazos y contrarreformas.


Sigue pues la caballería popular su inexorable avance dejando a su paso el terreno baldío de derechos, creatividad y esperanza. Como los hunos, son implacables, impertérritos y crueles... Tienen un plan que cumplir y se aplican a ello con tenacidad. Para ello no han dudado en contradecir su programa inicial, conculcar la Constitución que dicen defender o amenazar el predominio de las clases medias, tributarias principales de unos fondos que van a parar a la banca (España es ya el país más desigual de la Europa occidental). De cara a la galería los “populares” -el sarcasmo lo llevan hasta en el título- se presentan como reformistas, liberales, "sensatos", pero sus medidas solo ponen en evidencia el seguidismo de las consignas del Deutsche Bank y un trasvase de recursos del acervo público a las oligarquías económicas próximas a sus intereses; los procesos de privatización, más o menos enmascarados, en sanidad y educación así lo están poniendo de manifiesto. En medio de este Apocalipsis (no ha hecho falta esperar a la fatídica fecha, Don Mariano lleva ejecutándolo desde que llegó a la Moncloa), ¿cuál es el horizonte de salida para los ciudadanos? Las fuerzas fácticas se frotan las manos con su habitual cinismo enmascarado de ademanes políticamente correctos, no pocos "tontos útiles" que votaron al PP se sienten defraudados al comprobar que no pone en práctica su monserga liberal (el protagonismo de las clases medias, el impulso a las PYMES, a la emprendeduría...) y la izquierda se siente desorientada, desamparada ante un enmohecido convidado de piedra ¿socialista? Pero lo que no acaban de detectar los estrategas de la calle Génova es que el cambio se ha iniciado ya; porque las mutaciones sociológicas tienen un tempo pausado y progresivo pero avanzan de manera inexorable en el tejido ciudadano. El franquismo empezó a derrumbarse cuando el español medio percibió que los turistas "suecos" vivían en sus democracias mejor que nosotros en una dictadura, cuando las españolas cambiaron el velo negro de misa por el bikini... Del mismo modo el régimen de la Transición, mayoritariamente respaldado durante décadas, ha empezado ya a cuartearse en el imaginario de los ciudadanos más concienciados. Y ese proceso es ya imparable por mucho que la clase senatorial se bunkerice para defender sus privilegios y los de sus interesados cómplices. Las demandas de una democracia real están avanzando más allá de las tiendas del 15M donde nacieron y su eclosión es cuestión de tiempo. La derecha parece gobernar para un país de los tiempos de Paco Martínez Soria: su control de RTVE es una inútil maniobra franquista, como el intento de cortocircuitar y criminalizar las manifestaciones… No se han enterado que en este país existen amplios sectores de ciudadanos más preparados e instruidos que nunca -incluso nuestra emigración es ahora selectiva-, que se informan en Internet y que no van a tragar las falacias y maniobras torticeras del poder. Empieza a haber más ciudadanos conscientes que súbditos.. Debajo del suelo quemado por Rajoy las bacterias del cambio están muy activas y están alumbrando el humus para, parafreseando a Labordeta, "una tierra que ponga libertad". 



domingo, 9 de diciembre de 2012

MADRID: MASAS CONSUMISTAS, BOB ESPONJA Y LA CATARSIS DE LEO BASSI


















      Liturgias de Consumo navideño en la Puerta del Sol


Llegué a Madrid en pleno puente. Nunca pensé que la Constitución se encaminara a ser una fiesta tan ficticia como la de la Inmaculada Concepción. Ambas pertenecen ya al imaginario trasnochado... Me paseé por el centro de Madrid comprobando que los terroríficos datos de paro e índice de pobreza no parecen compaginar con la algarabía consumista que invadía el ombligo de la Capital. La Puerta del Sol estaba tomada, no por manifestantes 15M, sino por una masa de consumistas que compraban compulsivamente o se sacaban fotos con los iconos del gran espectáculo hollywoodiense para niños (Mickey, Bob Esponja...). Asistí a la lucha por el espacio de estos trabajadores improvisados que luego se manifiestan con una simpatía contagiosa con los chavales... (la cara oculta de ese penoso glamour icónico, el último escalón de la denostada lucha de clases). Llegué a la Gran Vía con dificultad entre los ríos de gente consumidora, en la gran arteria la Policía había acordonado un tramo no sé por qué -recordé a Sabina, "mucha mucha polícía"- pero eso, me dicen, empieza a ser una constante en la camuflada dictadura pepera. Así pues, mi asistencia a la sesión nocturna de Leo Bassi se convirtió en una catarsis necesaria, la que propone este bufón renunciando a su dignidad (todas las "dignidades" son falsas) ante un público entregado. Hoy más que nunca son necesarios los bufones para ridiculizar al Poder.

Me vuelvo a la isla contento, gracias al exorcismo bassiano que me liberó de esa terrible impresión de la prenavidad panconsumista. Si todas esas masas reconvirtieran su energía mercantil en hálito revolucionario las cosas empezarían a cambiar de verdad y se necesatiría mucha mucha más policía para detener la avalancha.


                                      El bufón Bassi en las inmediaciones del teatro Alfil

sábado, 1 de diciembre de 2012

LOS CONSTITUCIONALISTAS INCUMPLEN LA CONSTITUCIÓN

          


El PP se ha convertido en el principal “garante” de una Constitución que aceptó a regañadientes la AP de 1978. ¿Pero realmente el Gobierno de Rajoy la asume? Repaso la Carta Magna y compruebo que, una vez más, los gobernantes –incluyo la socialdemocracia claudicante- nos están ofreciendo gato por liebre. Contrastemos sus artículos con las realidades actuales…. “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Se me ocurren incontables ejemplos de cómo en la práctica judicial los más poderosos y “protegidos” salen beneficiados… Si son condenados el Gobierno ejercerá su derecho de indulto (mossos d’esquadra acusados de tortura). Sigamos… “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”. El de ahora es injusto, poco progresivo y nada equitativo…. “El gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía”. ¿Cómo se compagina esto con las inservibles obras públicas o los carísimos eventos que nos han llevado a la ruina?

“Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”. Traducción al mundo real: casi seis millones de desempleados, salarios menguantes, contratos basura, provisionalidad laboral, abusos al amparo de la nueva Ley laboral…. “Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco deuda política de estabilidad económica. De manera especial, realizarán una política orientada al pleno empleo”. España es uno de los países donde más ha avanzado la desigualdad, aumentándose esa brecha por las medidas de este ejecutivo “constitucionalista”. Sigamos con uno de los capítulos más bochornosos, el de los desahucios regidos por una “actualísima” ley de 1909. ¿Qué dice el espíritu de la Carta de 1978?: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación “. La última parte resulta especialmente sangrante cuando, gracias a la infausta Ley del Suelo del “constitucionalista” Aznar, se empezó a inflar la burbuja inmobiliaria más disparatada de Europa.

Corolario: estamos ante una usurpación de nuestro fuero fundamental. Su espíritu garantista y social ha sido secuestrado por los intereses de una oligarquía económica en connivencia con otra “minoría extractiva” que ocupa los poderes públicos. La crisis ha puesto en evidencia esta impostura, pues es la clase media y trabajadora quien paga los excesos y desafueros de esa oligarquía económico-financiera que hace y deshace a su gusto porque también controla indirectamente las administraciones. Los mecanismos de control, las instancias fiscalizadoras del sistema constitucional han fallado: el Tribunal de Cuentas (retiro dorado para dinosaurios del PPOE), el satelizado Banco de España, el decorativo Senado o una judicatura abducida que no responde a sus fines: “Los Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación administrativa, así como el sometimiento de ésta a los fines que la justifican”.

Hasta en el régimen señorial de la Edad Media ibérica el Rey era el garante de los derechos de sus “súbditos” a través del contrato de los fueros. Nuestra Constitución monárquica propicia ahora un régimen garantista de libertades que apuntan al bienestar social de todos los ciudadanos (que no súbditos). En su espíritu está implícito que todos los poderes públicos tienen que poner los medios para que esto se lleve a cabo. La realidad del 2012 es muy distinta. La clase trabajadora ha perdido poder adquisitivo desde 1978 bajo el espíritu de la moderación salarial, el paro es abrumador, el poder de las oligarquías financieras creciente y un hecho la impunidad de los poderosos ante la justicia. La clase política ha devenido una “minoría extractiva” que, amparada en el pandominio de los grandes partidos, se encastilla en sus privilegios y aborta cualquier intento de reforma. El edificio político construido por miedo a la inestabilidad de la II República (listas cerradas, reforzamiento de las mayorías por la ley D’Hont, poder de los partidos, etc.) ha devenido un búnker dorado de la “clase senatorial”. Si esta tuviera un poco de vergüenza y fuera consecuente con el espíritu de la Constitución, implementaría los mecanismos necesarios para que ese “Matrix” de derechos se hiciera realidad. Empezarían cediendo el terreno de sus ventajismos, que ya no tienen sentido en una democracia consolidada. Y secuestrada, sí, por quienes ya hemos señalado. ¿O es que alguien se cree que Rajoy hace cumplir la Carta Magna? A la luz de lo expuesto, se demuestra que otros son sus amos; la Señora Merkel, al servicio de sus bancos que le dictan las normas para esta Europa de mercaderes. ¿Dónde han quedado los derechos ilusionantes de la Europa de los ciudadanos?... Como ha ocurrido con los de nuestra Ley de leyes, en el limbo de las buenas intenciones.

Se me ocurre una solución para “desfazer el entuerto” y el tongo rajoyano… Ya que nuestra Constitución prevé que “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”, propongo que se convoque una consulta ciudadana con una pregunta clarificadora: ¿Está usted de acuerdo con que los bancos nos gobiernen y gestionen nuestros derechos? Si sale que sí, que elaboren ellos una nueva Carta para ajustar los derechos teóricos a la realidad.


                       Jaime Miñana. Filósofo.
                                  http://ruinasdelnaufragio.blogspot.com.es


martes, 13 de noviembre de 2012

LOS BOLCHEVIQUES DEL CAPITALISMO

Ferdinand el radical (Alexander Kluge, 1976) acaba con una frase transcrita que ahora me asalta la memoria: “un bolchevique del capitalismo”. Ferdinand es un expolicía germano que es contratado por una gran empresa para que organice su seguridad. Se toma su cometido con tanto celo que acaba siendo molesto incluso para los que lo habían contratado para “poner orden”. En este largometraje Kluge analiza la patología psíquica de un hombre que acaba siendo “más papista que el papa”, más capitalista que aquellos que contrataron. Por eso no duda en saltarse las reglas, las leyes y los principios, poniendo en evidencia a los que le pagan. En un momento en que el capitalismo se ha quitado la máscara para mostrar su calavera miserable, sobre todo en el sur de Europa, su chantaje se sostiene porque hay muchos Ferdinands; “bolcheviques del capitalismo”, colaboracionistas de la infamia, sostenedores del injusto sistema que miran a otro lado, indiferentes, pasotas, evadidos, interesados, cínicos, templagaitas, oportunistas, cobardes… Todos son un poco Ferdinand sin llegar a alcanzar sus cotas de radicalidad y fanatismo. El capitalismo no es como en tiempos de Marx, ha extendido sus intereses hacia una gran parte de la población en forma de participaciones de bolsa, fondos de inversión, etc. Pero son unos pocos quienes realmente manejan los hilos, de forma que los Ferdinands se convierten en “tontos útiles” a su servicio. El mundo está plagado de tontos útiles, por eso va como va. ¿Se imaginan una mayoría de ciudadanos conscientes que decidieran pasar a la acción con un basta ya ante el desmontaje del Estado de Bienestar? Sería el principio del film del sistema, porque el capitalismo enloquecido de hoy tiene un flanco débil: se asiente formalmente en la democracia. Mañana hay huelga general en España: hagamos uso de la democracia.



jueves, 8 de noviembre de 2012

EL RÉGIMEN SEÑORIAL, CONSTANTE HISPANA. A propósito de Isabel (serie de TVE)

En la serie Isabel la Reina Católica es presentada como una heroína que pone orden en medio del caos suscitado por un rey pusilánime (su hermano Enrique IV) dominado por los intereses señoriales, intereses en los que también ella se tiene que apoyar para defender su ascenso al trono. Efectivamente Isabel, tanto monta con Fernando, puso algo de concierto pero manteniendo, incluso impulsando ese orden señorial que luego fue sostenido por Carlos I (en detrimento de la Castilla democrática de los comuneros) y refrendado por Felipe II y sus sucesores. La Corona española, de hecho, se convirtió en la gran defensora del orden señorial europeo y lo exportó a sus dominios de ultramar, donde han asumido ese modelo corregido y aumentado (de aquellos polvos…).

A partir de entonces en España ese modelo señorial ha ido mutándose en una sucesión de oligarquías –terratenientes, industriales, financieras, políticas- para mantener sus esencias dominadoras. La última versión: la alianza entre las oligarquías financieras y las políticas, sostén del régimen parido en la Transición. ¿Por qué si no los políticos han tardado tanto, forzados in extremis por el clamor popular, a legislar el terrible asunto de los desahucios? ¿Por qué si no los fondos ciudadanos están pagando los agujeros que los mismos bancos han generado? Antes los pobres pechaban para las guerras señoriales, ahora pagamos impuestos para las aventuras financieras de los nuevos señores.




miércoles, 17 de octubre de 2012

LETICIA EN EL CONCIERTO DE AMARAL. QUIERE SER LA PRINCESA DEL PUEBLO

            


La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa? La Princesa de Asturias ha sido vista en el concierto de Amaral del 16 de octubre. Leticia salió con unas amigas a darse un baño de masas en la Sala Riviera de Madrid (mientras otras masas gritaban España, España en el vecino Calderón). ¿Se aburre la princesa? ¿Es una fan acérrima de esa maña de su generación? Leticia es sensible y ve que la Monarquía borbónica se aleja del pueblo. Al pueblo no le gusta que los reyes de hoy cacen elefantes, tampoco que los ladrones se cobijen bajo los mantos de armiño... La princesa quiere estar próxima al pueblo, de donde proviene, quiere estar a la última (que es periodista, coño). S.A.R. no ha elegido mal el target. El dúo Amaral arrastra a sus conciertos a un amplio abanico interclasista, a padres e hijos a la vez, a conservadores y partidarios del 15M. Eva Amaral canta de maravilla, tiene éxito y calidad, es dinámica, nada estridente, es progresista pero “sin tocar los cojones”. Leticia, que es de su edad, quiere ser la Eva que redima al pueblo español asfixiado por la constrictor de la megacrisis en un Infierno que hace poco fue Paraíso. Por eso fue a visitar a Eva, para ver si se le pegaba un poco de su carisma aglutinador, del buen rollo panclasista que necesita una Monarquía acosada por la ultraderecha (incluyendo los mal llamados “liberales”) y por la izquierda que llena las manifestaciones de tricolores. A la princesa le duele este divorcio de la gente y quiere poner remedio; por eso se acerca a Eva, que es madre nutricia de buenas  energías, quizá porque de pequeña pasó a besar a la Virgen del Pilar, patrona de una Hispanidad incluso ahora cuestionada.

Así pues, el acercamiento a Amaral ha sido un asunto de Estado, una maniobra calculada en una campaña infatigable de los Príncipes de Asturias por recomponer el espejo roto del juancarlismo. Todas las monarquías necesitan sus relatos heroicos para sobrevivir. Juan Carlos I se había inventado el suyo, el del paciente Príncipe que tuvo que agazaparse bajo el manto sangriento de Franco para luego quitarse el encantamiento del Dictador y liberar al pueblo. Por si había dudas de esto, vino el 23 F a consagrar al héroe. Pero urdangarines, elefantes y otras sospechas vinieron a arruinar ese cuento de hadas, y ahí anda la Corona oxidada y tambaleante, como el propio cuerpo de Juan Carlos. La princesa es consciente, por eso está triste, por eso quiere acercarse a las estrellas del pop, como Alfonso XIII se codeaba con toreros, cupletistas y mezzosopranos de zarzuela. Teme S.A.R. que haya llegado demasiado tarde a esta operación de salvamento, porque la parte más viva y dinámica de este país ya enarbola la bandera republicana, porque el tinglado de la Transición, que fue alumbrado y alumbró a la Monarquía neoborbónica, se está desmantelando en todos los frentes. Si hasta Juan Luis Cebrián, paradigma de la progresía europeísta bienpensante y solidaria, está persiguiendo a los trabajadores como el más ruin negrero… Vamos, que ya no le queda a Leticia casi nadie con quien sacarse las fotos, pues la metástasis del descrédito afecta a jueces, banqueros, políticos, periodistas y demás fauna del establishment constitucional. Solo quedan incólumes las estrellas del pop y allí -sin contar, claro, con heavies, skas, punkarras, indies raros, cantautores alternativos, etc..-busca su talismán energético nuestra princesa. Sí, porque ella en el fondo sintoniza inconscientemente con el lema “Revolución”  que se proyecta en la pantalla y que Eva grita con convicción. Esta Lady Diana astur teme que la revolución llegue y arruine su plan, por eso tararea con ahinco “Sin ti (pueblo español) no soy nada”… A lo que el pueblo replica que para que esta historia acabe bien ¿No tendrá la Princesa del Pueblo que desquitarse de banqueros, oligarcas, políticos ventajistas, arribistas, especuladores, periodistas paniaguados…? En fin, de todos aquellos vampiros a los que interesa que las cosas sigan como están. Difícil dilema. Termina Sin ti no sin nada y la Riviera revienta en aplausos.


viernes, 12 de octubre de 2012

IMPOSTURA DE LA DERECHA Y MISERIA DEL PODER



La derecha española alumbrada durante la Transición tiene un origen viciado: surgió de las sanguinolentas aguas del franquismo. No solo ha venido defendiendo los intereses de las oligarquías económicas que se prolongaron sin cortapisas en el nuevo régimen, sino que tampoco ha roto con esa tradición autoritaria que siempre ha caracterizado a los conservadores hispanos. “Aunque la derecha se vista de seda liberal, autoritaria se queda…”. Y esa es su primera gran impostura. Esperanza Aguirre ha demostrado hasta qué punto ese autoritarismo puede travestirse de liberalismo anglosajón y populismo castizo a la vez (la cuadratura del círculo) A su vez, sus admiradores del “liberalismo” mediático oscilan en su práctica comunicacional entre el neofascismo y el pesebrismo malabarista. En el ámbito anglosajón esta tendencia se llama conservative o free market (neocon en su visión más extrema), pero en España estos señores han secuestrado la bella palabra “liberal” surgida en las cortes gaditanas para vaciarla de su sentido originario. Si Torrijos y tantas víctimas liberales del autoritarismo fernandino levantaran la cabeza y vieran como los nuevos inquisidores advocan la vitola por la que dieron la vida…  La pulsión autoritaria se ha encarnado en el Gobierno de Rajoy -el “progre” Gallardón la abandera ahora- y se ha destapado en la gestión que la Torquemada Cifuentes (su Delegada en Madrid) ha hecho del “asalto” al Congreso de los Diputados 25S. Todas las miserables técnicas de los gobiernos nada democráticos han sido desplegadas, desde las presiones previas hasta los frustrados intentos de criminalización posterior o el colofón de pretender limitar el derecho constitucional de manifestación. Para rematar la operación, la intoxicadora RTVE neofranquista se sumaba a la caverna mediática dominante.
Otra impostura: la derecha española se presenta como partidaria de la iniciativa empresarial, los emprendedores, las PYMES, etc. La política económica actual demuestra que favorecen a las grandes fortunas, a las empresas más capitalizadas y blindan a los bancos, incluso a los que la han pifiado (¿por qué con ellos son tan partidarios de las ayudas públicas y tan renuentes al libre mercado que los dejaría caer?). Los Rajoy’s boys no han implementado ninguna iniciativa para desarrollar la investigación (laminada en los presupuestos), la innovación, el desarrollo, la ciencia, la tecnología… Lo que constituye la levadura de crecimiento con vistas al futuro. En Europa las industrias culturales han crecido recientemente un 2 % más que el resto y aquí se está acabando con ellas por prejuicios ideológicos. No hay duda, el blindaje de la “clase senatorial” -en connivencia con el PSOE- y el servilismo a los planes de los acreedores bancarios germanos (con Merkel como punidora bondage) son sus únicos objetivos. Entre tanto el país deja marchar a la generación más preparada de nuestra Historia y la gente pierde poder adquisitivo, por no hablar de los derechos ciudadanos. El PP no tiene nada de popular (¡la impostura está hasta en el logo!) y mucho de populismo demagógico. El viejo espantajo de la derecha antiilustrada, meapilas, cavernaria y torticera se va desvelando conforme conocemos las medidas de este gobierno “desacomplejado”. La impostura de una “centro derecha laico” que se pretende desde los noventa ha quedado en evidencia: para las ayudas a la Iglesia Católica no hay ni un recorte ni límite de sus evidentes privilegios.
Porque nuestra derecha, con vocación de derechona hogaño, fue tímida, retraída durante buena parte de la Transición y la égida socialista, quizá por su mal curado complejo franquista. Aznar se sacudió ese fardo freudiano adoptando un liberalismo expansivo en la primera legislatura que iría inflando las burbujas que ahora nos han explotado en la cara. Ese presidente, al que le salió la vena autoritaria neocom en su desafortunado segundo mandato, se convirtió en el gran defensor de un orden constitucional que él y su partido de entonces (AP) habían aceptado a regañadientes. Ahora el PP es el gran fundamentalista de ese régimen de la Transición al que ellos han contribuido, con el PSOE,  a corromper y dejar obsoleto. Esa es precisamente otra de las imposturas: erigirse en los defensores a ultranza de la democracia y la Constitución, acusando de “antisistema” a los que proponen reformas para regenerar la democracia.
La eficacia y la solvencia profesional, sobre todo en economía, es un lugar común atribuido a la derecha. El ejecutivo rajoyano está demostrando hasta qué punto esto es un mito. No hay más que revisar los datos macroeconómicos de su gestión para comprobar lo desastrosa que está siendo, sin ideas ni otra hoja de ruta que no sea la ciega sumisión a la desastrosa política de recortes impuesta por la troika. Ese gobierno acorde con los mercados que iba a ser respaldado internacionalmente, está dando muestras de estar en la inopia en la percepción geopolítica. Todavía no se han enterado de que el New York Times ha decidido poner a España como ejemplo de las malas políticas conservadoras en un tiempo electoral donde apuestan por apuntalar la candidatura “rooselvetiana” de Obama. Pero el ingenuo presidente manda al Rey a esa boca del lobo y sale trasquilado… Si hasta el candidato republicano Romney ha puesto a España el primer debate con Obama de lo que no quiere hacer…Tampoco se han enterado de cómo la Señora Merkel utiliza a Rajoy como escudo para que los españoles le lancen los dardos que, en buena lid, deberían ir dirigidos a ella como máxima responsable de nuestros desastres. Así pues, el Gobierno se ha encontrado con demoledoras crónicas de España al otro lado del Atlántico, a las que también ha contribuido la represión desmedida e injustificada del 25S. Todo ello ha colocado la “marca España” en la senda de la vieja leyenda negra. Y eso también contabiliza en los inveterados mercados…
Y por último, la impostura de la sinceridad (el leitmotiv de Rajoy en su oposición a ZP), que ya quedó desmontada en los episodios mendaces de la Guerra de Irak, Prestige y 15M y que se repite en esta legislatura de la mano de la manipulación más grosera: el Gobierno actual ha hecho del eufemismo una de sus señas de identidad. Cada día hay más ejemplos. Después de tanta crítica, no crean que soy partidario de la extinción de una derecha auténticamente liberal que promueva valores de iniciativa, eficacia, excelencia… compaginados con un sentido ilustrado y tolerante. Es un contrapunto necesario a ciertas derivas “funcionariales” de nuestra izquierda… Pero ese centroderecha me es difícil encontrarla en la Península ibérica, incluyendo las que se envuelven en banderas para disimular su esqueleto reaccionario…
No soporto las imposturas. No soportaba la fachada progre de ZP que ocultaba su connivencia con los poderes financieros y las fuerzas fácticas de siempre, por eso me exilié en una bella isla tropical de cuyo nombre no quiero acordarme... Creo en la democracia de ciudadanos conscientes y participativos, pero también creo que el Poder, con una mayúscula que apela a  su energía negativa, hace difícilmente viable ese ideal. Ante eso solo queda la rebelión de los ciudadanos libres, como la lucha del G28, cuyo rastro podréis seguir en www.plot28.com.

                       Jaime Miñana, filósofo      www.ruinasdelnaufragio.com  @jaimeminana



jueves, 27 de septiembre de 2012

ODA A LOS CIUDADANOS DE PRIMERA

 
                      Madrid, 25 de septiembre de 2012

Esta foto es una reveladora instantánea del país. "Madrid es el resumen de toda España", dijo Tierno Galván. A un lado tenemos la encarnación de la impotencia represora, aparentemente disfrazada de omnipotencia azul. Al otro, al pueblo consciente (representado en sus jóvenes). Al frente de ellos el dueño talludito de un bar (¡aquí siempre nos quedan las tabernas!), que impide que la vesania traspase su umbral. Cobardía disfrazada, gallardía al descubierto. Como el 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid se echó a las calles a defender su dignidad mientras la nobleza, el Ejército, la alta burguesía y el clero purpurado cerraban sus postigos para que no les salpicara la masacre. Un trasunto de esa oligarquía, en un país siempre gobernado por esa plaga, es la que ha levantado las iras del pueblo concienciado. Una pueblo que ya no reivindicaba minucias, sino el cambio profundo de un injusto statu quo donde siempre ganan los mismos y pagan los de siempre. La ciudadanía clamaba contra la "élite extractiva" (Acemogliu y Robinson) que, amparándose en una democracia desdibujada, mantiene sus privilegios en sintonía con los poderes financieros y la troika usurera.

Rajoy dijo que había españoles de primera -los que aguantan estoicamente este valle de lágrimas que él promueve- y los que protestan, "criminales, perroflautas, antisistema, vagabundos, desorientados, desesperados...", desnortados todos en la jerga de la caverna mediática. Así empezó a satanizar a los "malos españoles" la derecha durante la República y luego Franco se encargó del exterminio (bastante planificado como revela El holocausto español de Paul Preston). Mientras el presidente se fumaba un puro por las calles de Nueva York miles de "malos españoles" protestaban protegidos por Neptuno, acosados por los pretorianos de azulón, con el objetivo de que se liberara a aquellos que fueron detenidos con bastante arbitrariedad el 25S para aplicarles un sofismo legal que les va a partir la madre. Aviso a navegantes, no se nos vayan a desmadrar los catalanes, los vascos, los gallegos y... hasta los celtíberos (www.celtiberialibre.com). Todo esto ocurre mientras el presidente, sin abandonar el puro tranquilizador, defiende la sensatez, el sentido común, la coherencia institucional, el interés patriótico... Si este gobierno representa la racionalidad habrá que apostar abiertamente por la locura... (Si Artaud levantara la cabeza...).

Valientes, honestos, libres, ciudadanos de primera -españoles de primera, pa ti la perra gorda Rajoy- son ese grupo de ciudadanos que guarece el tabernero, en una versión muy nuestra de La Libertad guiando al pueblo. Ellos son la vanguardia de un cambio que llegará tarde o temprano y al que se irán sumando los que ahora ven las "algaradas" por TV y hasta los que toman gintonics en Serrano... El régimen de la Transición está agotado, los indignados, el órdago catalán -qué maniobra más oportuna de esconder los hachazos convergentes tras la senyera-, el calculado compás de espera vasco, el descrédito de la Monarquía y de la clase política son síntomas inequívocos. Si realmente queremos buscar un nuevo marco de convivencia habrá que buscar nuevos consensos y no aferrarse a los dogmas del 78. Treinta y cinco años equivalen a dos siglos de la vieja época y ya es hora de cambiar... De momento unos lo ven claro y están en vanguardia mientras otros se resisten a perder privilegios y mandan a los "azules" a repartir hostias.


lunes, 24 de septiembre de 2012

PSEUDODEMOCRACIA BLINDADA. HAY QUE ACABAR CON EL BÚNKER…





El régimen de la Transición corrompida se parece cada vez más al los estertores del franquismo. Se bunkeriza y quiere morir matando. No hay mejor defensa que un buen ataque: Cospedal acusa a los que van a rodear el congreso el 25S de golpistas como los del 23F. Sí con aquellos que por entonces despertaban la simpatía de no pocos de su partido, AP. La derecha es mutante y ahora es la defensora acérrima del orden constitucional (sí de ese que fueron renuentes a refrendar en su momento). ¿Qué democracia es esta que blinda con vallas y miles de maderos la casa que representa la soberanía popular? ¿Qué legitimidad tiene un gobierno que hace lo contrario de lo que predicaba en su programa? ¿Qué decencia tienen unas medidas que empobrecen a la gente para alimentar a los banqueros acreedores del eje franco-alemán y tapar los agujeros que han hecho los econmistas títeres del PPOE? La corresponsal alemana de varios diarios económicos lo ha resumido bien en un artículo publicado el jueves en su país: <<España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas>>. Si hasta los que mueven los hilos les han descubierto en sus trampas… Solo les queda la represión y la bunkerización… Como no hay pan esta tarde del 25S los pretorianos que protegen a la “clase senatorial” repartirán hostias. Allí estaremos.

martes, 18 de septiembre de 2012

CARRILLO SE HA IDO A FUMAR A OTRA ESPAÑA MENOS CONTAMINADA




Santiago Carrillo forjó su leyenda durante la Transición. Es el emblema de la generosidad de una izquierda que sacrificó muchas de sus legítimas aspiraciones en aras de la convivencia en España. Convirtió al PCE en un instrumento de consenso en tiempos de pactos. Sin duda, ese modo de actuar contribuyó a la convivencia y estabilidad del país. Sin duda, esa bienintencionada cesión dejó para siempre muchos pelos transformadores de la izquierda en la gatera de la Transición. Quizá era lo conveniente entonces, pero ha ayudado a asentar un régimen (la Cultura de la Transición) en la que los poderes fácticos de siempre ganaron la partida y emergió lo que Acemogliu y Robinson denominan "élite extractiva" y se ajusta perfectamente a la privilegiada casta política alumbrada durante la Transición. Contra ese cáncer clamaba bastante nuestro protagonista en los últimos tiempos... Esa metástasis cuestionaba el sentido de su sacrificio... Carrillo era un hombre pausado, reflexivo al ritmo de sus meditados cigarrillos, quizá por eso en estos tiempos turbulentos, donde la miseria es reinante y el deterioro de ese sistema que contribuyó a asentar imparable, se ha dejado ir a otros territorios donde se pudiera fumar tranquilo.

LA MONARQUÍA QUE VIENE DEL ÚTERO DE FRANCO


 


JUAN CARLOS I CLAMA POR LA UNIDAD DE ESPAÑA


El Rey escribe una carta demandando la “unidad de España”. Se ha saltado el papel institucional que le asigna una Constitución que garantiza esa cohesión nacional bajo vigilancia del Ejército. Indudable herencia franquista que la realidad está superando, como demostró la “algarabía independentista” del 11 de septiembre en Barcelona.

La monarquía juancarlista debería reinventarse abandonando los tics centralistas que provienen de Franco y enlazan con el gen francés de los borbones. Juan Carlos debería hacerse más Habsburgo, esa dinastía que garantizaba la cohesión de las Españas con un pacto particularizado de cada territorio con la Corona. No olvidemos que la primigenia unidad ibérica surgió de la unión pacífica de dos monarquías (“tanto monta…”) que preservaba identidades y particularidades. Los borbónicos Decretos de Nueva Planta rompieron esa tradición hispánica a comienzos del XVIII imponiendo a sangre y fuego el centralismo de matriz gala. La solución ante el empuje de los impulsos centrífugos no está en clamar por la unidad o en llamar al Ejército –lo que celebrarían tantos en la derecha- para garantizarla por la fuerza, sino en la conversión del Borbón en un monarca Austria. O lo que es lo mismo, en adoptar una Monarquía ajustada a una lógica confederal, que es la fórmula a la que habrá que tender el Reino de España a medio plazo si no se quiere acabar como en el Rosario de la Aurora. La Monarquía podría ser garante de este proceso que salvaría la cohesión ibérica. Pero la inercia del unitarismo franquista, que logró estampillarse en la Constitución, parece demasiado fuerte y demasiado ligado al destino del actual monarca. Y eso es precisamente lo que está contribuyendo a desmantelar esa España unitaria que se pretende defender con tamaño empecinamiento.

lunes, 17 de septiembre de 2012

LA IMPOTENCIA SOCIALDEMÓCRATA



Rubalcaba entrevistado en el prime time de TVE-1 ante un sanedrín de periodistas más o menos domesticados (hace una semana lo fue Rajoy, o su fantasma). Don Alfredo tiene temple y figura civilizados, habla con calma, parece reflexivo, se pretende convincente y lo logra por momentos. Es una persona con cierta entidad frente a la deshilachada presencia del actual Presidente del Gobierno. Tiene fragancia profesoral, aroma de hombre dialogante de la Institución Libre de Enseñanza, con el que siempre se puede llegar a un acuerdo (virtud avalada por su trayectoria de mediador) o contarle tus problemas. Este político ha brillado en tiempos de consensos, pero está siendo engullido por la situación radicalizada del país. No están las cosas para tertulianos, sino para combatientes. Rubalcaba se esfuerza por transmitir confianza pero estuvo en el timón de mando de un gobierno que asumió el rumbo telederigido desde Berlín que ha dado paso a la Gran Tijera. ¿Con qué autoridad se presenta en este fuego que él ayudó a encender? Las gentes de izquierda están radicalizadas, ya no se creen el viejo cuento socialdemócrata. El PSOE clama ahora contra los recortes que inició y todos tienen la convicción que no harían un papel radicalmente distintos a los conservadores en caso de volver al gobierno. A la gente no se la convence ahora con un puñado de becas y algunos gravámenes a las grandes fortunas. La gente quiere ya un cambio de paradigma y este señor dialogante de Solares representa esa vía de consenso y obediencia que nos está mandando a la chingada.  

domingo, 16 de septiembre de 2012

CRÓNICAS DE LA MISERIA DE UNA MISERABLE CRISIS




CON LA TERAPIA DE SHOCK BROTARON LOS BOLCHEVIQUES DEL CAPITALISMO


He visto un documental y una película que creo que están más relacionados de lo que parecen… La doctrina del shock (Michael Winterbotton y Matt Whitecross, 2009), es un documental crítico sobre maniobras del “capitalismo del desastre”, según el libro que la canadiense Naomi Klein lanzó en 2007. Ferdinand el radical (Alexander Kluge, 1976), el largometraje al que aludía  al principio, narra la extrafalaria historia de un expolicía anticomunista metido a jefe de seguridad de una empresa alemana donde pone en marcha sus peculiares teorías represivas contra la clase trabajadora. Ambas obras son rabiosamente actuales pues iluminan miserias de la crisis que estamos padeciendo. Una catarsis que es consecuencia en parte del shock neoliberal que está siendo aplicado con vesania por los sectores que provocaron la gran quiebra en 2008. Según las tesis de Klein esa terapia friedmaniana  de choque, casi siempre acompañada de gran violencia, fue aplicada en el Chile de Pinochet, la Gran Bretaña tatcherista, la Rusia de Putin o las paranoias de la época de Bush Jr. Siempre con el mismo resultado: pagan los pobres, ganan los ricos. Ahora le ha tocado el turno a la sociedad de bienestar de los países periféricos de Europa… En ese contexto de recortes y desmontaje de las conquistas sociales dictaminado por los bancos franco-alemanes (y sus cómplices euroburócratas) florecen los Ferninands de la película de Kluge. Quizá no tan radicales, pero sí tan miserables. Abundan los colaboracionistas, los esquiroles, los cómplices de los abusos, los trepas, los partidarios de la ley del silencio… Para defender mi culo, mi puesto de trabajo, mi hipoteca, el pan de mis hijos, el sunsumcorda renuncio a mi dignidad y a mi capacidad crítica. Sin llegar a ser tan radicales, estos acobardados humanos se han convertido, como Ferdinand, en “bolcheviques del capitalismo”. La terapia choque parece que está dando resultado y uno tiene la impresión que acabará rodeado de vainas, como en esa inquietante película de la Guerra Fría (otra era del shock): La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956).



sábado, 8 de septiembre de 2012

REBELDES CON CAUSA


                                    
No estamos solo en una crisis. Esto es el colapso de un modelo, el que se forjó durante la Transición española y que destiló lo que se viene llamando la CT (Cultura de la Transición). Todo se articuló en torno a la palabra consenso y eso también era válido para una economía (consensonimic la denomina Isidro López) cuyos resultados están ahí: el desmantelamiento del tejido productivo español de antes de 1978, la precariedad del mercado de trabajo y la avalancha de capitales foráneos a través de los mercados financieros e inmobiliarios. Los datos están ahí: ¿se acuerdan de Orbea, BH, Barreiros, Montesa, Revilla, Gullón…, de nuestra minería, de la agricultura floreciente?, unido a que el poder adquisitivo de los trabajadores españoles no ha hecho sino descender desde entonces  en un “país de servicios” donde la baza inmobiliaria ha sido dominante. El otro factor determinante ha sido la inmersión en el espacio económico europeo (nótese que digo económico), que nos exigió una serie de sacrificios que iban precisamente en la línea de las medidas que acabamos de enumerar. Es decir, en sintonía con el credo neoliberal dominante, sobre todo a partir de los años ochenta. Así pues los relatos del consenso, de la Monarquía salvadora (tras el oscuro 23-F), de la Europa redentora se consolidaron como dominantes y fueron asumidos principalmente por los dos grandes partidos nacionales que quedaron tras la inmolación de Suárez (ese franquista que se tomó tan en serio la democracia que hubo un momento que resultaba molesto…) y sus marcas políticas. La clase media española, ilusionada con el sueño de pertenecer al privilegiado club europeo, interiorizó estos relatos. De esta manera la nueva Restauración borbónica se fue configurando, con apoyo mayoritario en las urnas, a través de un sistema de partidos que se iban repartiendo puestos, “sinecuras y canonjías” dispensados por las respectivas direcciones orgánicas. Hasta tal punto que el PPOE ha sido valedor de una “clase senatorial” cuyos privilegios contrastaban con las precarias condiciones de la mayoría de los trabajadores españoles.
En esto llegó el crack del 2008, reconocido tardíamente por el ingenuo gobierno de Zapatero hasta que lo despertó el primer golpe de mano de Bruselas en mayo de 2010, al que siguieron los primeros recortes, el batacazo del PSOE y la entronización de Mariano Rajoy. El resto es bien conocido: el nuevo Presidente dice que gobierna y Bruselas, perdón Berlín, le indica qué tiene que hacer… Por muchas escenificaciones y repartos de papeles que se desplieguen, como ha ocurrido esta semana entre Angela Merkel (respaldando las duras medidas de Rajoy en el propio Madrid) y Mario Draghi (exigiendo que pidamos el rescate), el guion está bien claro y se dicta desde los bancos alemanes alineados con el Bundesbank. Lo demás son comparsas, muy especialmente Van Rompuy, Durao Barroso y demás euroburócratas. Hollande, el supuesto contrapunto, está amordazado por sus propios bancos, también acreedores de los países periféricos. Así pues, la Europa benefactora, la madre de todos nuestros progresos, es en realidad una madrastra con cetro de banco franco-alemán, que son quienes realmente marcan la pauta a la emperatriz Merkel y a su fiel escudero Mario Draghi. La principal potencia europea ha conseguido por fin dominar el Viejo Continente (“Deutschland, Deutschland über alles”/ “Alemania sobre todas las cosas, reza su himno”), esta vez sin recurrir a la fuerza, una opción que le salió bastante mal en anteriores intentos expansionistas. Entre tanto los gobiernos de las colonias periféricas se empeñan en meternos a todos en cintura con un desmantelamiento, cada vez menos disimulado, del Estado de Bienestar a través de unos recortes que, según el relato oficial, vienen para salvar el Welfare State: la cuadratura del círculo. Los relatos dominantes están alcanzando un nivel de sinsentido desopilante, aireando promesas de sacrificios necesarios, imperativos ineludibles, sentidos del deber y toda esa parafernalia pseudopatriótica que cuenta con el contexto favorable de una oposición cómplice, desnortada y sin alternativa, una buena parte de la ciudadanía atemorizada y unos medios de comunicación mayoritariamente colaboracionistas, mucho más tras la reconversión de RTVE en un aparato de propaganda al servicio del gobierno.
No basta tener un colmillo crítico muy retorcido para comprobar que estamos a las órdenes del Sacro Imperio Germánico, que esta vez ha adoptado el credo neoliberal vigilado por los superpoderes financieros y canalizado por Su Santidad el euro. Ante los destellos de la moneda germana –no es errata- tenemos que someternos mientras nos vamos dejando mucho más que los pelos por las cada vez más estrechas gateras por donde nos hacen entrar a los gatos-cerdos  periféricos. “Todo por Europa”. Pero esto no es nuevo, se remonta a los tiempos de la Transición –y volvemos al comienzo de nuestro artículo-, cuando España decidió optar por ese camino europeísta con total unanimidad. Tras las negociaciones y final incorporación a la CEE empezó nuestra pérdida de soberanía real, el sometimiento al único camino del Gran Mercado paneuropeo que se estaba diseñando (lo de la retórica europeísta era eso, retórica). Una agricultura competitiva no interesaba a Francia (nos dejarían los cítricos y los cultivos de primor), una industria fuerte tampoco a Alemania, pero España era un mercado muy atractivo para colocar manufacturas y para invertir en turismo, servicios y vías de comunicación con capitales centroeuropeos. De esta manera, sobre todo a partir de los noventa, fluyeron los eurofondos y capitales foráneos, nos llenamos de infraestructuras, se fue inflando la burbuja inmobiliaria, alimentada por capitales provenientes sectores que se iban desmantelando: los agricultores querían tener su piso en Teruel o Soria, los mineros prejubilados también invirtieron en su porción de ladrillo, como muchos asalariados que conformaron esa “sociedad de propietarios”… España no producía casi nada, pero tenía buenos servicios, magníficas carreteras (ya se podía venir cómodamente desde Hamburgo a Marbella) y muchas casas, también para los jubilados del norte. ¿Quién se benefició de ello? Capitales y centros financieros centroeuropeos y los avispados de aquí, además de una clase política autóctona que tuvo su parte alícuota. Ahora, en plena crisis dramática, se echa la culpa a esa casta que no supo ver el descalabro, que no supo fomentar el tejido productivo, el I+D+I+I, etc. Pero, aun asumiendo su indudable miopía, una inquietante pregunta sale al paso: ¿les dejaron a nuestros políticos hacer algo distinto quienes realmente nos pilotan desde el corazón de la Europa rica? Y siguen las preguntas: ¿nos dejarán salir de ese vicioso círculo de recortes-amortización de deuda-hachazos-más pagos con intereses…? Me temo que solamente si ven peligrar el euro (goza de buena salud, no lo duden) o los beneficios de la industria exportadora del Sacro Imperio Germánico. Así pues, una crisis que puso en evidencia los excesos del capitalismo financiero internacional acaba reforzando el sistema, pues  se toma como la excusa oportuna para desmontar el Estado de bienestar, ese tesoro europeo que nos impide ser competitivos con Estados Unidos, China, Rusia y los emergentes… A eso hay que añadir la peculiaridad española: una derecha de matriz autoritaria que aprovecha el río revuelto para iniciar una contrarreforma que merma los derechos ciudadanos.
Volvamos a los inicios de esta historia épica, porque estas y otras circunstancias ponen sobre el tapete el agotamiento del “sagrado consenso” de la Transición. Los mitos allí generados han ido cayendo: la Eurotierra Prometida, el imperativo del pacto y de la moderación salarial, la monarquía salvífica (con Príncipes corruptos y elefantes abatidos), las elites culturales, la SGAE, el sistema autonómico… Este último frente va a constituir una de las grietas más dramáticas cuando Cataluña y el País Vasco promuevan una muy probable escisión de una nación cuya unidad está garantizada por el Ejército, según la Constitución.  Así pues, en todos los frentes se resquebraja aquel edificio encantado que se cimentó en las ruinas del franquismo y que se presentaba como modélico. Y resulta que ese país ejemplar para nuestros vecinos ricos se ha convertido, por arte de birle birloque, en un un villano moroso… En esta lamentable situación la disyuntiva es inapelable: aceptar estoicamente las euromentiras amplificadas por el gobierno español o rebelarse. Pues en este juego hay unos perdedores (los trabajadores y pequeños empresarios) y unos beneficiarios que ya conocen. Ante las turbulencias, los defensores del injusto sistema se están blindando y están volviéndose agresivos (síntoma inequívoco de decadencia); quienes no quieren participar de esa farsa cada vez más son vistos como disidentes, antipatriotas. Una situación que tiene muchos paralelismos con los últimos años del franquismo… Y ya saben cómo acabaron los resistentes del búnker, solo que mientras se desmoronan aplicarán ese viejo lema militar de “morir matando”.

       Jaime Miñana.  Filósofo  (@jaimeminana)   


jueves, 6 de septiembre de 2012

DEUTSCHLAND, DEUTSCHLAND ÜBER ALLES!!!

CON MOTIVO DE LAVISITA A LA COLONIA HISPÁNICA DE LA EMPERATRIZ DEL SACRO IMPERIO GERMÁNICO DEL EURO




El Himno de la alegría de Beethoven ha sido sustituido como leitmotiv musical de Europa, por el Deutschlandlied, el himno alemán. La letra "Deutschland, Deutschland über alles!" ("Alemania sobre todas las cosas") se ha impuesto sobre las zarandajas idealistas del célebre compositor romántico. Haydn, aunque era austriaco, representa mejor con su ponderado clasicismo el espíritu de la Nueva Germania. Europa hoy día solo puede ser vista desde la triunfante puerta de Brandeburgo; es más, la princesa de Tiro no fue secuestrada por Zeus convertido en toro, sino por la diosa de la Victoria que guía la cuádriga de la puerta berlinesa. Las tierras entre el Rhin y el Elba han tenido vocación de dominar Europa desde el Sacro Imperio Germánico medieval y lo lograron en los albores de la Edad Moderna a través de sus banqueros, quienes hicieron caja con las quijotadas hispánicas por el Nuevo y Viejo Mundo. Luego vino el Imperio Austro-Hungaro (el alemán era lengua dominante), el impulso prusiano, la unificacion y los dos graves errores bélicos mundializados. La vía militar fue catastrófica, así que el nuevo dominio de la Niké germana se opera ahora desde las finanzas y la industria exportadora. Esto es como el Imperio Romano pero al revés. Mandan hogaño los otrora bárbaros y los esclavos son los habitantes de las riberas del Mare Nostrum. Paradojas de la Historia...

Ya no son necesarias legiones, basta con esa píldora de amordazamiento masivo llamada euro -en realidad un marco con doce estrellas- y toda esa retórica economicista que garantiza que recortando nuestro Estado de Bienestar vamos a encontrar el bienestar futuro. El Sacro Imperio del Euro ha aprendido bien la lección cristiana: hay que sudar sangre para entrar en el Paraíso... Y es que los luteranos del norte lo tienen claro: los mediterráneos nos merecemos esta penitencia después de tanto pecado...; que a quién se le ocurre caer en la tentación que sus bancos nos han tendido en forma de préstamos fáciles y bombeo inagotable de dinero... Con lo que ha hecho la madre Germania por nosotros e incluso algunos malpensados empiezan a creer que todo eso formaba parte de una hoja de ruta bien definida cuyo objetivo es esclavizar por décadas a los manirrotos meridionales con las argollas del Deutsche Bank (metonimia de todos los bancos germanos). Calumnias y habladurías, porque hay que agradecer que desde esos centros berlineses de poder respeten la democracia y los gobiernos electos de las colonias periféricas; suficientemente controladas, eso sí, porque se van a ejecutar siempre los programas y medidas que dictaminen los sabios financieros de la metrópoli. No sea que Italia y España recaigan en sus vicios latinos...

martes, 14 de agosto de 2012

EL DISPOSITIVO REPPRESIVO DEL GOBIERNO




La derecha española se ha quitado la careta para mostrar su faz autoritaria con este Gobierno. Las circunstancias excepcionales lo exigen, esa es la coartada, aunque se sienten cómodos en esta dinámica, lo portan en el ADN. Rajoy y sus PPmariachis están montando un dispositivo represivo en previsión de algaradas populares, ante posibles fisuras en el corsé del orden público, cada vez más apretado. No pueden permitirse que la "paz social" se les escape de las manos, daríamos mala imagen ante los mercados y la prensa internacional.

Durante décadas la CT (Cultura de la Transición) se ha encargado de narcotizar con sus relatos de consenso la adrenalina ciudadana, pero ahora suenan las cornetas del descontento y la rebeión. Hay que estar preparados. Por eso blindan a la Policía frente a las "injurias" ciudadanas, también penalizan la convocatoria de concentraciones y manifestaciones no legalizadas y hasta las campañas de protesta. El episodio de asociación de consumidores FAQUA, amenazada por la Secretaria de Estado de Sanidad y Consumo con eliminarla del registro de asociaciones si no cesaba en sus críticas a los recortes sanitarios, es propio de un gobierno dictatorial. Como lo es el retorno al estatus manipulable de TVE, solo entendible en el marco de resortes inquisitoriales azuzados por el miedo a los ciudadanos. Un gobierno que se proteja de aquellos a quienes tiene que proteger y servir, un régimen que blinde la principal cámara de representación con vallas y robocops ha perdido la legitimidad. El lema 15M de "no nos representan" no podía hacerse más gráfico".

El tinglado político de la Transición, con los privilegios de la clase senatorial sustentados en el bipartidismo PPOE, está tocando fondo. Lo que en principio se justificó como una "no ruptura traumática" con el franquismo se está desvelando cada vez más como un continuismo que no se detiene ahora ante las medidas autoritarias. Se está gestando un grupo cada vez más nutrido de gente joven activa que pervive en cierta clandestinidad (la emigración forzada por la falta de espectativas agudiza esa sensación de exilio), como en su momento ocurrió con los que lucharon contra el franquismo y tomaron el poder en la Transición. Los paralelismos con ese momento histórico no se detienen ahí... A medio plazo la vanguardia del 15M tomará el poder, luego vendrán los arribistas y empezará el inexorable ciclo de asentamiento, corrupción y decadencia. Pero ahora, como lo fue durante la agonía del franquismo, es necesario el recambio. El agua estancada de la Restauración borbónica está pútrida y amenaza con ahogar al país...

La gente está muy harta, muy cabreada. Me ha sorprendido oír en varias conversaciones informales de amigos (no le daré a Rajoy el gusto de darle los nombres y apellidos para que inicie sus trámites represivos) que se alegrarían de que surgiera algún grupo terrorista que hiciera sentir miedo a banqueros, privilegiados y políticos. Cuando el imaginario discurre por esos derroteros se evidencia que el cuento de hadas de la CT se está desvaneciendo, al menos en la gente más consciente y pensante, que es la que termina por activar a esas masas tan temidas por el Gobierno. De momento las masas están atenazadas por el miedo al presente y al futuro, pero la necesidad y la desesperación pueden espolearlo; entonces las consecuencias serían imprevisibles...

domingo, 29 de julio de 2012

EL AVISO HELENO



Estoy de paso por España. La encuentro en estado catatónico, pero al menos la gente está cabreada y le empieza a pasar factura a los verdaderos culpables (El PPOE, según la encuesta estival de El País, está en caída libre). Es un aviso a navegantes, pero hay más, pues veo la noche de ayer sábado en En Portada (¿cuánto le queda al programa y a la 2?) el documental Sintagma, crisis y catarsis (http://www.rtve.es/noticias/20111103/sintagma-portada-pone-rostro-crisis-griega/473021.shtml). Atinado guion de Yolanda Sobero, producido por Ana Pastor, otra víctima propiciatoria de la nueva PPTVE franquista. El protagonista es el novelista Petros Márkaris, que ha encontrado en la serie negra un instrumento efectivo para escarbar en la miseria a la que los políticos griegos y los acreedores franco-alemanes han condenado a la cuna de la democracia. ¿Dónde está esa conciencia crítica en la literatura española? Márkaris apunta hacia la clase política como dilapidadora de los generosos fondos que venían de Bruselas... Ellos lo han gastado de manera irracional y provechosa, sin aprovechar la ocasión para confeccionar un tejido productivo acorde con los económicos y financieros contemporáneos. De acuerdo con la primera parte acusatoria, pero yo me pregunto, ¿realmente el eje Berlín-París hubiera dejado que Grecia fuese poco más que un mercado para colocar sus productos y un solar para poner en juego las especulaciones de sus bancos? ¿Tiene otro destino diferente el grupo de los PIGS? Me temo que no, que eso ya lo han diseñado más allá de las declaraciones pomposas y demás retórica europeísta. En lo que respecta a España queda bastante bien explicado en el capítulo "Consensonomics: la ideología económica en la CT", dentro del revelador libro CT o la Cultura de la Transición.

Sorprende también que ese documental, filmado hace meses hable de un país en descomposición total, de unos síntomas que ya están presentes en España. Cambiamos el alfabeto heleno por el latino, la plaza Sintagma por Sol y casi todos los planos podrían atribuirse al solar ibérico, ya tan desolado como el de los vecinos de oriente. ¿Esto también forma parte de ese guión preestablecido elaborado por los poderosos del Norte? Documentales de carga ideológica tan moderada los emiten ahora a hurtadillas caniculares; en breve los prohibirán en el nuevo orden policial, antiabortista iluminado por ese “muera la inteligencia” tan del gusto de la secular caverna ibérica. Me voy a la isla.

sábado, 14 de julio de 2012

MENTIRAS ARRIESGADAS

     

La crisis que nos carcome ha deparado múltiples análisis, sobre todo de esa ciencia inexacta, tan dependiente de los presupuestos ideológicos, que llamamos economía. También los sociólogos, psicólogos y politólogos han metido el escalpelo en este cadáver nada exquisito en que se está convirtiendo Europa. El fenómeno es de tal magnitud que exige otras hermenéuticas que apuntan hacia lo axiológico, porque también estamos en una crisis de valores. En un mundo que ha laminado las humanidades, donde parece que rigen en exclusiva las disciplinas mensurables, esto puede sonar a metafísica, pero la antropología ha demostrado que el ser humano acompaña sus distintas culturas de un sistema de valores determinado y acompasado al devenir histórico. Así pues, no estaría de más recurrir a esta perspectiva etológica para arrojar algo de luz en este túnel que atravesamos y que es especialmente oscuro es España, nuestro campo de estudio.
El franquismo se sustentó en un edificio axiológico de descomunal hipocresía. España como “faro de occidente”, reino de la “paz y prosperidad”, ejemplo de “civilización cristiana”, “democracia orgánica”, etc. La mendaz ideología nacional católica (en las antípodas de los genuinos valores evangélicos) arropó el dominio de las oligarquías económicas, militares y eclesiásticas,  al tiempo que impregnaba todo el tejido económico, sociológico y cultural de un país amordazado. Las cajas de ahorro -no en vano llamadas “montes de piedad”- eran un ejemplo de esta manera de operar “por el Imperio hacia Dios” que justificaba con falso pietismo las operaciones financieras de la casta privilegiada. Conforme avanzó el desarrollismo de los sesenta, la expansiva clase media fue forjando un sistema de valores paralelo basado en el esfuerzo personal y familiar que garantizó cierto éxito económico hasta la democracia.
La “cultura de la Transición” deparó un reposicionamiento de las oligarquías, que adquirieron los hábitos (más en el sentido de vestuario que de costumbre) democráticos y la emergencia de una nueva clase política en la que también se fue posicionando la izquierda socialdemócrata. Los españoles se lanzaron a una carrera en la reclamación de derechos, entendible tras tantos años de represión fascista. Nuestro régimen de libertades respondió a ese lícito impulso, pero también estaba impregnando el tejido social una tendencia a que esos derechos fueran patrimoniales, vitalicios y no siempre acompañados de deberes. Tanto habíamos sufrido en la dictadura que los profesores no numerarios serían automáticamente profesores titulares, los contratados públicos funcionarios y así en una cadena de reivindicaciones que convirtieron nuestra administración en una maquinaria a la larga inviable. También en el tejido laboral predominaron estos planteamientos reivindicativos, justificados sin duda, pero sin contrapesarlos con otros mecanismos que incentivaran la productividad. Así mismo con el avance del “capitalismo en democracia” fue arraigando en una España que no había realizado la “revolución protestante” una cultura materialista en la que el dinero era lo más importante. La ética del esfuerzo que habían asumido las clases medias durante el desarrollismo fue virando hacia el oportunismo del pelotazo, obscenamente exhibido por la élite financiera (el mito de Mario Conde) y jaleado por los mass media. En el español de a pie fue arraigando la idea de que lo más importante era colocarse, más que demostrar capacidad, operatividad y excelencia. Los partidos políticos y las organizaciones sindicales contribuyeron enormemente a ello convirtiéndose en agencias de colocación. De manera sostenida y pertinaz los dos grandes partidos políticos principalmente, en connivencia con las organizaciones sindicales y patronales, fueron acaparando esferas del tejido productivo y social para colocar a sus peones en empresas públicas y semipúblicas, televisiones, cajas de ahorro, etc. Así se ha ido orquestando la gran mentira de la “cultura de la Transición” (en eso ha habido continuidad con el franquismo): la apropiación de las parcelas públicas por la clase senatorial en nombre del legítimo ejercicio democrático. El cortijo financiero de las cajas de ahorro ha sido el primer embuste en desbaratarse de esta enorme estafa. Lo estamos pagando todos los ciudadanos mientras los responsables quedan impunes por la complicidad del PPOE, ese monstruo bicéfalo que es el principal beneficiado y que reparte las migajas entre otros partidos, sindicatos y patronal. ¿Cuánto tardarán en caer los otros chiringuitos? Me temo que eso está en manos de unos ciudadanos indignados, hartos pero también atenazados por un miedo que la clase política está interesada en socializar. La casta senatorial mantendrá su privilegiada situación con la amenaza de “nosotros o el caos”… Los votantes tenemos la responsabilidad de terminar con ese chantaje, que parece resultar efectivo (ahí está el caso griego).
Resulta curioso comprobar que mientras la crisis ha empezado a horadar el Estado de Bienestar y, en consecuencia, a desmontar esa mentalidad garantista que había adormecido un poco al ciudadano medio ibérico, nuestra “clase senatorial” no se mueve ni un milímetro de sus posiciones de privilegio patrimonial. Los tremendos sacrificios que están asumiendo las clases trabajadoras apenas les afectan. Mientras los ciudadanos asumimos a la fuerza una nueva ética de la supervivencia (mucho más los miles de jóvenes obligados a emigrar), los políticos y sus paniaguados refrendan su supervivencia en el limbo ventajista. La derecha desgobernante, que nunca ha tenido otra moral que la de aprovecharse del poder en todos sus recovecos, está recurriendo a las mentiras más escandalosas para justificar lo injustificable. Su nivel ético ha sido y es deplorable (ya lo demostraron en la crisis del 15M, lo confirma el “¡que se jodan!” de la niña Fabra). A su vez los socialistas están hipotecados por su arraigo en el referido régimen de privilegios, por lo que no tienen autoridad moral para presentar una alternativa creíble. Unos y otros saben que las decisiones ahora se toman en Berlín o en Bruselas y todos sus esfuerzos se encaminan a mantener su estatus. Ante este chantaje se impone un rearme moral de la ciudadanía que obligue a los causantes de los desfalcos financieros o de otro tipo a asumir sus responsabilidades (por la vía judicial, pero también política), que acabe con los privilegios de esta casta senatorial y el uso filibustero que hace de las instituciones… Ellos han demostrado que no quieren cambiar su ética ventajista, por lo que tendremos que ser nosotros quienes les obliguemos. Correremos el riesgo de que nos llamen antisistema, pero ante un sistema podrido e injusto, nacido de un secuestro interesado de los estamentos democráticos, ¿no es un rasgo de decencia declararse “antisistema”?

          JAIME MIÑANA. FILÓSOFO    http://ruinasdelnaufragio.blogspot.com/  @jaimeminana



viernes, 13 de julio de 2012

LA NIÑA FABRA

A la niña Fabra le molesta que la chusma que no ha logrado adaptarse a la jungla social que sueñan los neoliberales perciba el subsidio de desempleo. Los parados son seres débiles que, como bien estableció el bueno de Spengler, no les queda otra que ser pasto de los depredadores. Qué vamos a hacer, la naturaleza es así de cruel y la sociedad debe imitar a la naturaleza creada por Dios. La niña Fabra creció fuerte gracias al “buen hacer” de su insigne padre, imputado en no sé cuántas causas en las que ha salido casi indemne en un país donde los jueces son una casta al servicio de los poderosos. Estudió derecho, que es como un manual de instrucciones para medrar en la jungla; no demostró especiales capacidades ni jurídicas ni intelectuales, pero enseguida encontró cobijo en la maquinaria política del PP y aledaños (Telefónica). No necesitó demostrar su valía, preparación y excelencia, el partido y sus satélites estaban allí para abrirle paso en la jungla como senadora o diputada. Además, formó sociedad matrimonial con José Güemes, el encargado por Esperanza Aguirre de desmontar el sistema de salud público madrileño. Por eso la niña Fabra ha sido la portavoz improvisada que nos ha hecho el favor de traducir al román paladino el farragoso dialecto tecnocrático con el que pretendía enredarnos Rajoy. Ese “¡Que se jodan!” es la quintaesencia destilada, sin los eufemismos habituales, del pensamiento spengleriano de la derecha española, que está perdiendo incluso esa hipócrita pátina caritativa que le deparaba su proclamado catolicismo (la Iglesia no condena estas minucias de sus parroquianos, tan entretenida como está con los gays y la relajación moral en Occidente). Por eso, en el fondo, le tenemos que estar agradecidos a esta niña Fabra que declara a Hacienda 9.375,59 euros con dos préstamos hipotecarios que alcanzan los 1.700.000 euros, que cobra dietas de desplazamientos provinciales cuando reside en Pozuelo de Alarcón, etc. Esta noche, impactado por su “heroica sinceridad”, he soñado que ella subía como una Maria Antonieta levantina al cadalso ubicado en el centro de la Plaza de la Concordia esperando que la afilada cuchilla de la justicia cayera sobre su cabeza castaña mientras ese populacho que tanto desprecia (había muchos desempleados) gritaba “¡Que te jodas!”. Pero no estamos en Messidor sino en julio ni esto es París, sino el centro del ruedo, digo jungla, ibérica.